Adiós

¿Y porqué siento lo que siento? Mi ira me quema las entrañas, debo solucionarlo, debo calmar esta sensación. Ups, un gato negro, mal augurio para esta noche. Creo que debería salir de la ciudad, buscarme una granja como la que tenían mis abuelos, allí podría estar tranquilo, en paz. Esa paz que tanto ansío pero que no logro alcanzar, sino más bien todo lo contrario, una desgracia tras otra. Primero el trabajo, luego mi perro Brutus y ahora esto.

Bah menudo imbécil, le rompería las costillas de un solo puñetazo si pudiera tener con él una sola conversación. Pero por lo visto no puedo, dañaría a la persona que me da la vida en este mísero mundo repleto de estiércol. No puedo evitar estar así, me supera la mera presencia de ese tipo.

Mi cabeza da vueltas, tengo que salir de aquí. Me preparo para coger mi camiseta y empezar a andar. Quiero que mi mente y mi cuerpo se desvanezcan en la absoluta oscuridad mientras mis vanos pensamientos destruyen progresivamente la mente del otro.

No debería rendirme tan fácilmente, eso mismo… no debería, pero ¿qué es el deber en este planeta de caos? Sin quererlo tiemblo como cuando tenía dos años y la oscuridad me aterraba. Pero esta vez no es de la oscuridad de la que huyo, simplemente no quiero perderla otra vez. Fue como si arrancaran de mi cada trozo de esperanza y de vanidad, lo trocearan y lo arrojaran al fuego de cualquier apestosa parrilla para después ser comido.

Quiero formar parte del todo, quiero poder florecer por la mañana, transformado en un pequeño girasol, quiero saltar de árbol en árbol como una ardilla juguetona, quiero ser una minúscula gota de lluvia, una de las tantas que se impactan en las ventanas de los coches. Me encantaría poder ser unos de los colores del arcoíris, y también nadar en el mar amplio como una tortuga marina. Quisiera formar parte del todo y no solo de ti. Temo que mi vida no vaya a funcionar de la misma manera sin ti, sin tu respiración, sin tus miradas…

Mientras ando, unas gotas de agua impactan sobre mi tez, no es lluvia. La fabrica expulsa líquidos sobre mi cara, como el día que íbamos juntos, y te daba tanto asco oler los gases de la fábrica.

Lo tengo claro, no puedo vivir amarrado a este mar en calma, necesito resurgir, renacer convertido en alguna Quimera mortal capaz de destruirlo todo. O quizás, desaparecer para siempre, y no volver a escuchar más mi nombre en la boca de cualquier ser humano.

Sí, aquí me quedo, muerto en vida…en el silencio de la noche, adiós cielo.

Isaac C.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: